Profundamente avergonzado y disgustado, confieso que defraudo fondos públicos europeos. No es que yo sea el principal interesado de dicho fraude, pero soy parte de ello como persona en quien recae la labor de “producir” el supuesto producto por el que se está defraudando.
El pasado jueves 22 hubo una auditoría del proyecto en el que “colaboran” hasta cuatro empresas en un consorcio. En mi vida había oído tantas mentiras juntas y seguidas en tan pocas horas (ni siquiera de políticos). Todas y cada una de las empresas (y la mía la que más, aunque supongo que esto es por mi percepción de que sólo conozco la realidad de la mía) mentimos como bellacos. Una verdadera vergüenza y me pesa en la conciencia, negra ésta ya, ser partícipe de ella; incluso llegué a mentir explícitamente. Transcribo una parte de una conversación entre la auditora, la gerente del proyecto en mi empresa (que para esa auditoría acudió) y yo:
– auditora: ah, pero ¿eso no está ya hecho? Entendí que estaba.
– yo: Buenooo, esto, sí, bueno…. (mi jefe directo ya lo había vendido como “hecho”, cuando no hay absolutamente nada hecho).
– la gerente: sí, es que el chico es muy exigente y si no está todo perfecto para él no está nada.
– yo: …. em… sí, cierto, soy muy exigente, sí…
Espero que la auditora entendiese que yo estaba mintiendo.
Personalmente comprendo que mi jefe mintiera a ese nivel. Los dos gerentes que tenemos del proyecto le presionan y coaccionan. Añadido está que tiene “un hijo” en forma de hipoteca y demás cuestiones que te obligan cual siervo a realizar acciones en contra de tu voluntad.
En cuanto a mí conmigo, es completamente inaceptable. Consulté con mi pareja el dimitir y hacer un snowden, conveniendo que podría hacerlo cuando cambiara de trabajo tras terminar mis estudios. No me siento nada orgulloso de tener que continuar con esta farsa hasta terminar mis estudios.
Son conocidos los efecos de un snowden con los ejemplos del propio Snowden y de Julian Assange. En mi caso, un snowden tiene pocas probabilidades de salir bien, dado que desde abajo hasta arriba están todos implicados en el fraude y lo más probable es que los únicos perjudicados seamos los trabajadores, mientras que los psicópatas (por falta de empatía, falta de escrúpulos y la utilización del resto de personas como meras herramientas) que gestan todo salen airosos. En mi empresa estimo que éstos están puestos a dedo, además de ser “condecorados”. Aún así, esto no es argumento suficiente como para no denunciar y dimitir… :\
En el caso de mi proyecto, la entidad gestora de fondos públicos aporta una onerosa cantidad de dinero (que para la empresa siempre será poco) y la empresa ha de poner otro porcentaje. Creo que era un 40%-60%. Pues bien: estoy seguro de que mi empresa no pone nada más. En este momento sólo estamos 2: mi jefe al 50% por así decirlo (o lo estaba hasta hace poco), y yo; eventualmente estuvo una compañera gracias a las gestiones de mi jefe, y eventualmente los gerentes han asignado personas que básicamente no han realizado nada productivo (marear un poco la perdiz). Eso sí, desconozco cómo, pero se justifica el proyecto económicamente sin problemas.
En la primera auditoría no mentimos absolutamente nada y nos cayó un buen chaparrón. Hasta nos querían reducir la cantidad económica al proyecto. Como bien le comentaba a mi jefe, la auditora tenía toda la razón: lo presentado no era justificación del dinero que estaba en la mesa, a pesar de que nosotros dos habíamos trabajado como descosidos. Al fin y al cabo, habíamos empezado tarde, la gerente no quería ni quiere ni ha metido más gente en el proyecto, etc…
A lo anterior hay que añadir que el resto de empresas del consorcio mintieron todo y más. Mentiras descomunales.
¿Qué se hace cuando los otros tres miembros del consorcio mienten en una auditoría?¿mentirías también para no salir perjudicado?
Yo no, aunque lo digo pero no lo hago :( Espero hacer el snowden dentro de poco. Hasta entonces soy una vergüenza.