¿Hijo del butanero?

Cuando me preguntaban por mis orígenes y mis falta de rasgos yo siempre añadía: “… o tal vez sea hijo del butanero”. Pues parece ser que no soy hijo del butanero o los de 23andme saben leer muy bien los apellidos:

Me genera un poco de ligero sarpullido esa mitad de ibérico de pura cepa dicho como tal, la verdad…

Colmado

Hoy paseando en pareja una señora nos paró y tuvimos la siguiente conversación:

S – ¿Sabéis por dónde hay un colmado?
N – Por esta calle todo recto hay un Condis.
S – ¿¿Un Condis??¿¿Eso qué es?
A – Un supermercado
S – NooooÓÓoo
A – ¿Qué es un Colmado?
S – Donde venden refrescos.
A – ¿Una máquina expendedora?
S – NooooÓÓoo. Comida
A – Un kebab!
S – NooooÓÓoo. Adiós – dijo la señora mientras ya estaba como a cinco metros yéndose a marcha atlética.

En mi vída había escuchado eso de colmado, pero parece ser que se refiere a:

1. adj. Abundante, copioso, completo.
2. m. Figón o tienda donde se sirven comidas especiales, principalmente mariscos.
3. m. Tienda de comestibles.

(rae.es – colmado – en la citación no me deja escribir en minúsculas. no estoy gritando)

Pues eso, que el Condis le valía perfectamente.

Me indican que puede ser que no fuese de aquí (o que nosotros no seamos de ahí), pero yo me quedo pensando y me he montado mi historia. Historia de la buena.

La señora tenía prisa porque era alcohólica y tenía el mono por las nubes, porque no es que tuviese muy buena pinta preguntando a las 11 de la noche un lugar para comprar “refrescos”, y por eso no quería aguantar mi intento de entenderla y ayudarla y estaba preguntándonos y al mismo tiempo marchándose.

Pero la cosa va más allá. No le valía el Condis porque es un súper, y entonces eso significa todavía más cámaras, seguridad, iluminación, varios empleados,… quería un colmado porque iba a mangar una botella. Al fin y al cabo, en un supermercat (un ultramarinos, entendámonos) de por aquí sólo hay un empleado, y si tiene que elegir entre salir corriendo detrás de alguien que manga una botella o quedarse vigilando la tienda, eligirá quedarse en la tienda, estimo.

Porque ahora que lo pienso, si yo fuese alcohólico y tuviese que mangar bebida en un supermercat, iría en pareja. El alcohólico 1 entraría y mangaría una botella (o dos) y saldría corriendo, y si el empleado sale detrás, entraría el alcohólico 1 a mangar un par de botellas (o cuatro) mientras el anterior se aleja bastante para dejarse coger y entretener al empleado un momentito. Vaya villano. Menos mal que no soy alcohólico xD

En cualquier caso, y es la lección de hoy, menos mal que la señora no nos dio el palo o nos pidió el dinero con una navaja. O nos hubiera pedido la tarjeta y le daría un número falso… “el pin es 3348” y que se bloque la tarjeta. Pero tal vez nos habría dicho: “ve a sacar la pasta” a punta de navaja. Pero esta es fácil… pongo pines aleatorios hasta que se bloquee la tarjeta. Y entonces ris, ras, rajao. Nah, le daría la pasta porque la vida vale más. Correr, esa es la opción buena. La leche qué comedura de olla. No era esta la lección.

La lección es: colmado es un ultramarinos. Punto.

Premios en torneos de juegos de mesa

Ya pasó la temporada de torneos clasificatorios de torneos de juegos de mesa (Catán, Carcassonne, …). Algo de lo que me he dado cuenta es de que la ganadora/ganador del torneo se lleva como premio, generalmente, un ejemplar del juego al que se ha estado jugando o algo similar relacionado.

Esto, sin duda, creo que es un error: quien gana el torneo es quien no necesita el juego. El juego deberían regalárselo a quien quede de último para que practique y mejore, ya que seguro que no dispone del juego y por eso juega como el culo. Y no ha de entregarse como premio de consolación, sino como premio en toda regla. Como mínimo un premio al ganador y un premio al último.

Además, quien queda de primero tiene el título de ser el ganador del torneo, pero ¡ay, quien queda de último! ¿Cuántos quedan de últimos? ¿eh? ¡Sólo 1! ¡Eso también es un hito!

Todo esto lo comento porque quedé de último en el torneo de Catán al que asistí. Tampoco es tanta cosa porque se trataba de un torneo cualquiera.

¡Pero hay más! Porque de lo que sí que dispongo es de un título de Magic que nadie más puede conseguir, nadie en absoluto y es sólo mío, casi para enmarcar la gesta, porque soy artífice de la hazaña de haber quedado de último en el primer torneo de Magic de A Coruña de la historia. Nadie más que yo puede ni podrá ostentar dicho título. Nadie. Y es sólo mío.

Eso sí, los organizadores no me dieron de premio ni un mísero sobrecillo de esos con un puñao de cartas. Guarros marranos, ya les vale.

Esa sensación

A veces (muchas veces) me olvido una palabra y tengo que estar un buen rato hasta que la recuerdo, pero qué palabra es la que quiero decir. La palabra la tengo “en la punta de la lengua”, como se suele decir, pero en la cabeza no tengo la palabra (obvio), ni una imagen: tengo esa sensación. La palabra es esa, la de esa sesación. No es en la punta de la lengua ni nada de eso.

¿Cuando no recuerdas una palabra, cómo piensas en esa palabra que no recuerdas?